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Saturday, 9 de June del 2018 a las 20:31

CUENTOS PARA LAS TARDES DE FRÍO...

La escritora Victoria Cattelani nos ofrece hoy un curioso y entretenido relato..."Las señoras hormigas"
Foto Nota

LAS "SEÑORAS HORMIGAS"

 

En la casita de Moreno siempre hubo hormigas.

Las hubo de varios tipos: chiquititas y renegridas, con madíbulas poderosas que, al subirse a nuestras piernas, parecía que nos mordían literalmente.

Las había coloradas; ¡eran bravas las pelirrojas! se masticaban todos los rosales hasta dejar solamente unas tristes varillas absolutamente peladas que nos daban lástima y terminábamos podando.

Las había grandes y estilizadas con cinturas marcadas y culitos blancos de caderas anchas.  Estas eran las que mamá con sumo respeto llamaba "las señoras hormigas" y a las que combatía con ahinco desde la mañana temprano hasta la caída del sol.

Era sorpendente verla siempre agachada y con los anteojos puestos siguiendo de cerca el recorrido de sus caminitos transitados por cientos de afanosas congéneres que llevaban hojas pesadísimas, varias veces su propio peso, para acumular comida para el invierno.

Mamá se las tenía jurada.  No cejaba en su lucha cuerpo a cuerpo.  Pasa que, cuando las combatís por una punta, las muy sabias cambian el curso de los caminitos y van por otro lado.  "El asunto es que matás cien y se reproducen mil" decía mamá

En casa se probó de todo, veneno, arroz partido que dicen que lo llevan al hormiguero y, cuando llueve, se hincha y lo hace estallar.  Nada.

Batalla perdida.

Siguiendo los pasos de mamá me conformo con combatirlas en superficie y evitar así que se coman las flores.

A veces, cuando estoy descansando en el jardín, con los pies en la tierra y los ojos en el cielo imagino el ejército negro abajo mío trabajando sin descanso y aprovisionando la comida del próximo invierno.  Entonces me viene a la mente la fábula de la cigarra y la hormiga y siento simpatía por la obrera morocha.  Para mí siempre ha sido ejemplo y motivadora de conducta porque he vivido durante muchos años, como la hormiga, guardando para el invierno de mi vida y acá estoy hoy... gastando los ahorros y cantando al sol como la cigarra.