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Friday, 22 de February del 2019 a las 10:39

RAÚL SCALABRINI ORTIZ: NUNCA TAN VIGENTE COMO AHORA.

En febrero se cumplió un aniversario más de su nacimiento. No fue un pensador más, fue el verdadero artífice del pensamiento nacional contra la dominación extranjera. Vaya si valdrá la pena en estos tiempos FMIdependientes. El profesor Ricardo Lopa nos ayuda a conocerlo más.
Foto Nota

RAÚL SCALABRINI ORTIZ. PENSADOR NACIONAL. (Corrientes, 14/2/98 – Bs. As. 30/5/59)
Investigador, historiador, filósofo, periodista, escritor, ensayista, y poeta argentino.

 
Obras: “El Hombre que está solo y espera” “Política Británica en el Río de la Plata”, -“Historia de los Ferrocarriles Argentinos”- “Historia del Primer Empréstito” (Cuadernos de FORJA), otros.

En los años treinta. En el apogeo de su carrera, alcanzó a descubrir el revés de la trama. LA ARGENTINA DEPENDIENTE DEL PODER BRITÁNICO. Comprendió si denunciaba se ponía en contra todo el cuerpo social argentino: la oligarquía, el periodismo, la inteligencia universitaria, otros. Sabía que con sus denuncias se le cerrarían todas las tribunas literarias, periodísticas y políticas. Era como suicidarse intelectualmente.
Scalabrini se pregunta “… ¿Cómo es posible que en un país como la Argentina, productor de carnes y cereales, haya hambre? De allí pasa a inventariar nuestras riquezas [ferrocarriles, frigoríficos, puertos, otros.] estudiando en cada caso quién es el propietario de los mismos y así llega a la conclusión de que los argentinos nada poseen, mientras el IMPERIALISMO INGLÉS se lleva nuestras riquezas a precios bajísimos y nos vende su productos encarecidos, mientras los ingleses nos succionan a través de seguros, fletes, dividendos, jugosa renta producto de su dominio sobre los resortes vitales de nuestra economía… “
Como consecuencia de su participación en la Revolución Radical de Paso de los Libres, Scalabrini es desterrado a Europa en 1933.

Desde allá, se aclara aún más el grado de sometimiento argentino al imperio, pues lo que los diarios ocultan en la Argentina, se dice en voz alta en Alemania o Italia, especialmente debido a las rivalidades interimperialistas. "Somos esclavos de los ingleses", se repite una y otra vez Scalabrini, ya absolutamente convencido de que sus cifras son ciertas e irrefutables. Desde Alemania, en 1934, escribe sus primeros artículos en los que aborda en profundidad el problema clave de todo país semicolonial: la cuestión nacional.

Poco después, en 1935, ya de regreso del exilio se lanza decididamente a la lucha contra el imperialismo. Desde el periódico "Señales" y desde FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) condena uno a uno todos los decretos de la entrega. A través de la conferencia, el libro y los artículos periodísticos, no cesa un instante, desde entonces, en denunciar la expoliación imperialista.
A través de las conferencias y los cuadernos de FORJA, Scalabrini se convierte en el gran fiscal de la entrega. Pero por sobre todos estos negociados, él apunta decididamente a la clave del sistema colonial: el ferrocarril. Esos rieles tendidos por el capital extranjero son "una inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República". Es a través del ferrocarril que nuestra economía se organiza colonialmente para entregar riqueza barata en el puerto de Buenos Aires a los barcos ingleses y es a través del ferrocarril, con sus tarifas parabólicas, que el imperialismo destruye todo intento industrial en el interior, asegurando así la colocación de la cara mercadería importada.
Denunciar al imperialismo británico sus intereses y a los aliados locales era el suicidio intelectual y político. 
“… una noche, en el pequeño escritorio que yo tenía en la casa de mi madre, donde había escrito "El hombre que está solo y espera”, tomé la decisión y me suicidé intelectualmente. Me suicidé para mí mismo quedé convertido en puro espíritu. Las demoníacas potencias del imperialismo británico serían inermes para mí. Ellas tienen validez solamente sobre lo temporal, pero no sobre el espíritu y yo era sólo espíritu. Mis debilidades corporales habían sido abatidas para siempre. Ese es el secreto de mi constancia. Por eso no hay derrota que pueda desalentarme….”
El 13/01/42 muchos amigos de él quedan perplejos al leer el siguiente aviso en los ofrecidos de “La Prensa ”: 
“Caballero argentino, casado, de 44 años, con amplias relaciones, estudios universitarios, técnicos, una vasta cultura general, científica, literaria y filosófica, con experiencia general y profunda de nuestro ambiente económico y político, ex redactor de los principales diarios, autor de varios libros premiados y de investigaciones, aceptaría dirección, administración o consulta de empresa argentina, en planta o en proyecto, en los órdenes industria, comercial o agrario. Dirigirse a Raúl Scalabrini Ortíz, Calle Vergara 1355, Vicente López". 
Pero Scalabrini, ya nada puede decir: está vencido por la enfermedad y después de un período de postración, fallece el 30 de mayo de 1959. En el cementerio, Jauretche recuerda que Scalabrini fue el maestro, el que les permitió pasar del antiimperialismo abstracto al antiimperialismo concreto, descubriendo la verdadera realidad argentina, como paso previo al intento de transformarla. 

 
Fue un pensador nacional. El mejor elogio.

FORJA y su lucha contra la Infamia de una Década.