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Wednesday, 18 de September del 2019 a las 08:47

BUENAS CONCLUSIONES TEMÁTICAS Y COMPROMISO DEL ESTADO RESULTARON DEL CONGRESO DE LAS SEMILLAS.

Éxito en el tratamiento de los principales temas, como la propiedad intelectual y la sustentabilidad de las semillas, fueron el principal resultado de las jornadas del 7mo Congreso de Semillas de las Américas realizado en Buenos Aires. Por otra parte, el gobierno se comprometió a proteger las creaciones fitogenéticas.
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Propiedad intelectual y sustentabilidad de las semillas como garantía para el desarrollo de toda la cadena de producción

“La agroindustria es el motor de la economía. Se abrieron más de 217 mercados en 3 años y en trigo, aumentamos 37000 empleos nuevos. Que haya una nueva Ley de Semilla es un beneficio para todos no sólo para la agroindustria. La promulgación tardará un poco más o un poco menos, pero va a salir”, sostuvo el Ministro de Agroindustria Bonaerense, Leonardo Sarquis, en la última jornada del 7° Congreso de Semillas de las Américas que en

Ciudad A. de Buenos Aires, 12 de septiembre de 2019.- Un sistema de propiedad intelectual eficaz y equitativa colabora para generar un equilibrio entre los intereses de quien presenta el proyecto innovador y el interés público, en  beneficio de todos.

La propiedad intelectual y sustentabilidad de las semillas fueron dos temas relevantes que se abordaron durante la última jornada del 7° Congreso de Semillas de las Américas, llevado a cabo en Hilton Hotel Buenos Aires.  En esa línea, el propio Ministro de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquis, expresó durante la última jornada del encuentro internacional: Que haya una nueva ley de semilla es un beneficio para todos no sólo para la agroindustria.  Somos un país agroalimentario no solo agropecuario o ganadero. Producimos en cantidad y calidad y ahora también hacer lo que el mundo quiere. La ley de semillas es un hecho: tardará un poco más o un poco menos pero va a salir”, enfatizó.

Por su parte, uno de los  expertos en Derechos de Obtentores Vegetales, Peter Button (UPOV Suiza) afirmó: “El interés de UPOV es fomentar el desarrollo de nuevos productos, la “mejora vegetal” es una necesidad. Lo ideal es usar todas las herramientas posibles para tener el mejor producto posible para cada cultivo y cada país”.

Con respecto al marco legal en Brasil, José Américo Pierre (ABRASEM), compartió: “Brasil cuenta con una Ley de Propiedad industrial y otra de Protección de cultivares, pero tenemos dos puntos a mejorar: La reglamentación, que si bien permite el uso propio, sin límites de área y sin pagar regalías al obtentor, genera un desaliento para  las inversiones en investigación; y el riesgo de inseguridad jurídica, que también puede afectar las nuevas inversiones”. Y agregó: “Hoy en Brasil hay un marco regulatorio muy complicado y una vez que la semilla nueva está en el mercado, no se salvaguarda la inversión que hubo que hacer para cumplir con el marco regulatorio”, concluyó.

En Chile, la situación es diferente, según Mario Schindler (ANPROS): “Lo interesante es que en los últimos 10 años la sociedad civil está involucrada y entiende la necesidad de que salgan las

 

reglamentaciones. Los argumentos técnicos están ok pero la sociedad no comparte. Desde 2011 está en trámite una nueva ley que Reconoce y regulariza los derechos de los desarrolladores de nuevas variedades y promueve la valuación y conservación de las variedades de agricultura tradicional“.

La situación en México quedó retratada a partir de la exposición de Mario Puente (AMSA): “A diferencia de países más avanzados, México comenzó hace 18 años a investigar sobre Variedades Vegetales  y  hace 2 años retomamos  el trabajo de reformar la Ley Federal de Variedades Vegetales. Actualmente existe expectativa de aprobación en el período de sesiones de noviembre 2019 y posteriormente pasar a Cámara de Senadores”, sostuvo.

“En Argentina contamos con una economía informal, la propiedad intelectual es un bien intangible que no se  valora”, sostuvo Alfredo Paseyro, director ejecutivo de ASA durante su disertación sobre la temática. “Todo lo que hicimos parece que no da resultado, tenemos media sanción en diputados pero está estancada la concreción.  Y continuó: “En ese sentido, deberíamos reconocer los límites y tanto desarrolladores, multiplicadores, comercializadores, exportadores deberíamos integrarnos a la cadena”. Y agregó: La industria semillera factura más de 50 mil millones de dólares en todo el mundo. Argentina, tiene un mercado de apenas mil millones. Si estuvieran dadas las condiciones se podría duplicar rápidamente”, finalizó Pasyero.

Con respecto a los Modelos de generación de valor y herramientas de control, “Canadá cuenta con dos modelos para captar el valor de la innovación dentro de la semilla: End-Point-Royalty Model y Royalty Collection Enabled via Contract Model. Los productores tienen elección. Ambos aceleran el acceso a mejores variedades de cultivos que permiten aumentar los ingresos de los productores”, afirmó Dave Carey (CSTA) en su disertación.

Por su parte, Raimundo Lavignone del Instituto Nacional de Semillas de Argentina (INASE) afirmó: “Respecto de cultivos de soja hay problemas para resolver como por ejemplo el gran número de variedades inscriptas y de solicitudes por año: 1000 variedades inscriptas y 100 que se inscriben todos los años. Como solución a esta problemática se creó un registro de usuarios basado en 3 fuentes de información, un Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) que incluye la información que se pide de AFIP, INASE, Ministerio de Agricultura y el SENASA. Esto simplifica las gestiones del productor”, sostuvo.

Asimismo, Fernando Ravazzini (Bolsa de Cereales) hizo hincapié en la necesidad de resolver los conflictos de intereses que pueden ocasionarse en la cadena integrada por productores, corredores, acopiadores cooperativas, exportadores, industrias, etc.  “Contamos con Sistema de Cooperación Público -Privado que facilita la interacción y reduce sustancialmente los posibles reclamos de todos los participantes de la Bolsa”, concluyó.