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Sunday, 22 de September del 2019 a las 09:26

LA TRAGEDIA DE LAS INMOBILIARIAS.

El periodista y consultor inmobiliario, RICHARD BENTANCUR, analiza para EN SINTONÍA la "negativa" situación que atraviesan las oficinas de bienes raíces, alertando que "ha cerrado el 25 por ciento de los negocios". Asimismo, critica con dureza a los legisladores y al jefe de gobierno porteños, por tratar como "parias" a los profesionales del sector.
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                           LA TRAGEDIA DE LAS INMOBILIARIAS

 

 

     Las inmobiliarias están atravesando por el período más negativo, presumiblemente de su historia.

     Ello ha traído aparejado el cierre de la cuarta parte de las oficinas inmobiliarias, lo cual constituye una verdadera tragedia en términos comerciales para el sector.

     Detrás del número frio de ese 25 % de negocios que han quedado en el camino, existen historias de personas que perdieron su trabajo, de esfuerzos frustrados y de horizontes inciertos.

 

     Existen negocios inmobiliarios de diferentes características y alcances, pero básicamente y a grandes rasgos, se dividen en dos a saber: Por un lado están las inmobiliarias constructoras, que utilizan sus oficinas como base de operaciones para la venta de sus edificios y adicionalmente y minoritariamente, intervienen  en la intermediación comercial del usado. Estas inmobiliarias por su potencial económico, no son el objeto de esta nota.

 

     El efecto que apuntábamos al principio, se centra en el segundo grupo de negocios inmobiliarios. Constituyen  lo que llamamos las “inmobiliarias artesanales”. Son las inmobiliarias cuyo único capital material son un local (propio ó alquilado), un par de escritorios y un armario, pero cuentan con un capital invalorable: la confianza.

 

     Este valor se logra a través de muchos años de permanencia en un lugar, en una identificación con la zona donde está establecida, en sostener una conducta profesional intachable. Es el “boca a boca” el que va cimentando su prestigio lentamente.

 

     Es así que poco a poco y a través de mucho tiempo van consiguiendo su cartera de propiedades para la venta y particularmente de alquileres para administrar.

 

    Estas inmobiliarias, especialmente las de mayor trayectoria a través del tiempo, han sufrido directamente todos los avatares y atropellos de la zigzagueante y azarosa economía del país.

 

    Quien escribe esta nota, fue testigo directo de dichas vicisitudes, las que fueron desde comercializar departamentos que valían promedio U$S 13000 en la época de Alfonsín, atravesar el Plan Primavera, la época de bonanza del “1 a 1”, el declive en el segundo mandato de Menem, la crisis del 2001, cuando las propiedades bajaron de la noche a la mañana un 50 %.  Luego sobrevino la recuperación de valores y superación de los mismos, para luego en la época kirchnerista comenzar un lento deterioro, cepo mediante, hasta la debacle que atravesamos por estos días.

     En el medio hubo un fallido intento de créditos UVA, cuyo fracaso anunciamos no bien nació, pues se trata de una modalidad inviable en un país inflacionario, donde el ajuste del UVA se realiza por inflación y no por evolución de salarios.

 

    Como quedó dicho, las políticas erradas y erráticas a nivel económico por parte de los diferentes gobiernos, han sido en sí mismos un factor decisivo, que ha provocado el deterioro de la actividad.

 

    Sin embargo, el tiro de gracia en el ámbito de la C.A.B.A. lo ha provocado el demagógico atropello de los legisladores de la Ciudad, avalados por igual actitud del Jefe de Gobierno, cuando promulgó la ley 5859 que establece que los locatarios (inquilinos) no pagan honorarios a los inmobiliarios.

 

     Esta situación trajo aparejado que la mayoría de las inmobiliarias perdieran su sostén más importante, consistente en el cobro de las renovaciones de contratos, así como perder ocasiones de intervenir en locaciones, pues muchos propietarios optaron por gestionar por sí sus locaciones, a fin de no pagar honorarios al agente de bienes raíces.

 

    Frente a lo expuesto, el lector desprevenido podría concluir que fácilmente nos estamos quejando frente a una ley que favorece a los inquilinos.

     Esta conclusión sin embargo, está muy alejada de la intención de quien suscribe. Lo que planteamos y reclamamos, es una reforma integral al sistema de intermediación inmobiliaria, para que nuestra profesión se jerarquice definitivamente, para que sea más justa para todos y dé garantías a todas las partes.

 

    Frente a legisladores acostumbrados a la demagogia y a los parches, es poco probable que se arribe a una solución integradora, abarcativa y justa.

 

    Se propone aquí, que se implemente en la Ciudad y por qué no en todo el país, un marco legal que establezca que todas las operaciones inmobiliarias, al menos las locaciones, deban pasar por un corredor ó martillero inmobiliario debidamente capacitado y matriculado. Debiendo ambas partes abonar un honorario proporcional pre establecido en términos porcentuales, que haga más justa la carga para las partes.

 

    Así ocurre en todas las demás profesiones liberales, donde necesariamente debe intervenir un profesional colegiado, a fin de avalar procedimientos, intervenciones y acciones, según sea la especialidad.

 

    Sin embargo, para el Gobierno de la Ciudad, somos profesionales parias, condenando así a la desaparición de una profesión de arraigo y necesidad para la sociedad.

Richard Bentancur Zerpa. CPI Matr. 2096.

RICHARD BENTANCUR es profesional inmobiliario, administrador de consorcios y se desempeña como periodista económico y analista de temas vinculados al sector de bienes raíces en RADIO GÉNESIS (AM 970) de CABA, miércoles de 16 a 17 hs y en RADIO LIBERTAD DE ROSARIO, SANTA FE (AM 1090 ), los sábados de 7 a 8 hs.