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Thursday, 11 de February del 2021 a las 10:44

GANADERÍA Y MEDIO AMBIENTE: UN DESAFÍO DE ESTE TIEMPO.

Mucho se habla y se le adjudica al campo la responsabilidad en la contaminación ambiental a través del efecto gas invernadero. Hay mitos y realidades en este tema que solo los especialistas nos pueden desasnar. Por ello, lo oportuno de este artículo, para nuestro Diario, del Licenciado Germán Tapia.
Foto Nota

VACAS “TESLA”

¿GANADERÍA Y CUIDADO DEL AMBIENTE VAN DE LA MANO?

 

Tanto se ha hablado del ambiente en los últimos años, con o sin fundamentos científicos. Pero todavía hay más dudas que certezas.

La FAO, Geenpeace, entre otras ONGs, han sentenciado a la ganadería como una de las grandes fuentes de emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Hay alguno detalles que no se han tenido en cuenta por ejemplo cuál es la proporción de animales destinados a la comercialización en contraposición a los animales salvajes que tienen un efecto similar en la generación de gases efecto invernadero.

La información presentada por FAO y Greenpeace, motorizada por diferentes activistas como por ejemplo Greta Thunberg u otros activistas veganos, en el caso de Argentina lo ha hecho la Unión Vegana Argentina promoviendo que el país adhiera al Lunes sin carne, muestra a la ganadería como uno de los grandes contaminantes del mundo.

Pero en los primeros días de febrero de este año se ha producido un gran cambio en las evidencias sobre la ganadería y la contaminación. La empresa ganadera australiana Wilmot Cattle Company certificó la fijación de carbono a través del manejo de ganadería regenerativa o pastoril.

El investigador uruguayo Fernando Lattanzi, especialista en ganadería y pasturas, hace un tiempo comentó que deberíamos tener vacas “Tesla” en nuestros campos. Estas vacas (son las que existen actualmente pero con otro manejo) permiten el secuestro de carbono, que además de limitar el efecto invernadero, mejora los suelos en capacidad de absorción y cantidad de materia orgánica, aumenta la biósfera del suelo, disminuye el uso de plaguicidas y fertilizantes y aumenta la producción ganadera por unidad de superficie.

Lo interesante de todo esto es que la empresa australiana certificó que redujo la contaminación a través de la fijación de carbono, obtuvo bonos y los pudo vender a una empresa que contamina. En ese proceso, además de certificar una práctica amigable con el ambiente, obtuvo un ingreso cercano a los 500.000 dólares.

Este proceso hace que las empresas ganaderas de cualquier país del mundo certifiquen la captura de carbono y obtengan esos bonos que surgieron del Protocolo de Kyoto (La Convención del Cambio Climático, 1997).

Esta operación comercial se dio en el ámbito estrictamente privado, distintas compañías intervinieron en la negociación, en este caso le permitió a una empresa y a un país (Australia) obtener un ingreso por disminuir la contaminación, en este caso a través de una práctica ganadera certificada a través de un proceso de gestión de la información (Blockchain).

A partir de este caso ganaderos de todo el mundo están analizando como pueden certificar el proceso de captura de carbono, en diferentes lugares del mundo (Uruguay por ejemplo) están desarrollando sellos de certificación de ganadería pastoril.

Lo más claro de esto es que ahora la ganadería ya puede certificar como descontaminante, le saca un mote que le asignaron sin el debido rigor científico. Además empieza a ser una fuente de ingresos tanto para los ganaderos como para el país.

Un proceso (que no será sencillo ni rápido) es establecer pautas claras para medir el secuestro de carbono, para eso va a ser necesario el trabajo de los científicos argentinos de los diferentes organismos (INTA, Universidades, Conicet, INTI, entre otros) para hacer todos los desarrollos necesarios.

Queda pendiente como labor de los cabañeros que haya disponibles muchas líneas genéticas adaptadas a estos sistemas, después de muchos años donde la ganadería dependía en gran medida de insumos extras y corrales de engorde, hoy una gran parte de la ganadería vuelve al pasto y esto es un gran incentivo.

Por otra parte será necesario desarrollar todos los procesos de certificación para lo que se requerirá una muy buena gestión de la información. Todo esto redundará en beneficios, por un lado ingresos extras al ganadero, mayor producción de carne y mayor información disponible para el consumidor.

Sabemos que hay diferentes gustos y requerimientos, así también como grupos que están en contra del consumo de carnes. Lo que hacemos los ganaderos es desarrollar nuestro trabajo en las mejores condiciones para que no perjudique a nadie y todo aquel que quiera disfrutar de los productos que surgen del campo bienvenido, y el que no desea consumir estos será respetado en sus ideas.

Argentina históricamente fue reconocida por sus llanuras y su ganadería, ahora se va a reconocer esa característica en la certificación y con los pagos también. Vienen buenas épocas para la ganadería argentina, solo hay que adaptar la forma de trabajar.

 

Germán Lucas Tapia.

Germán Lucas Tapia es Licenciado en Economía (UNRC) y Magister en Agroeconomía (UNMDP). Es docente de la Facultad de Agronomía y Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas (UNLPam), Titular de Cabaña La Esperanza (Angus y Hampshire Down) y asesor agropecuario. Se desempeña como columnista en RADIO GÉNESIS (AM 970) de CABA y en RADIO LIBERTAD DE ROSARIO, SANTA FE (AM 1090 ).